“La destrucción de nuestro pasado, es la destrucción de nuestro presente y la destrucción de nuestro futuro”

Quería empezar la semana con un post partiendo del conflicto de EGIPTO, un suceso que resulta catastrófico, desde un punto de vista humano, fruto (entre otras cosas) de la intolerancia del hombre, y sabiendo que la violencia no lleva a nada bueno. A ciencia cierta sabemos que las heridas que quedan luego, imborrables al paso del tiempo.

El asunto, como otros muchos conflictos, contiene un alto interés para un análisis histórico explicando todas las causas implicadas. Un verdadero conflicto de intereses que está desembocando a una guerra civil. Recordemos que esto no es una película, no hay ni buenos ni malos, pero habrá vencedores y perdedores.

Uno de los daños (colaterales para algunos) o consecuencias del  conflicto es la destrucción del patrimonio cultural, que en Egipto constituyen un gran valor (no solo histórico, sino que también económico puesto que es de gran interés internacional). http://antediluviana.blogspot.com.es/2013/08/museo-malawi-de-egipto-saqueado-y.html Unos pueden pensar que estamos en un caso de oportunismo, saqueando y destruyendo parte del patrimonio, otros que piensan que es parte del fanatismo islámico, borrando la huella de culturas con religiones diferentes a las suyas, atacando más a lo que simbolizan que no a su valor histórico. http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=23783. ¿Forma esto una forma de continuar su cruzada en contra del paganismo, en contra del infiel?

No quisiera hacer de esto un texto en contra del islamismo :ni mucho menos¡¡¡ (ya que pienso que la labor del historiador debe partir de un hecho objetivo y siempre desde la tolerancia y el respeto), pero si valoraré las consecuencias que pueden acarrear, para dotar de significado el título de la entrada propuesto.

El hecho de borrar el pasado no es un concepto nuevo, por ejemplo recordamos la DAMNATIO MEMORIAE romana borrando los testimonios de algún emperador u otros personajes rechazados por distintos motivos.

Aunque en la mayoría de casos, para los historiadores, es como intentar tapar el Sol con un dedo, habiendo recuperado en sí la memoria. No solo la destrucción de testimonios que refieren al pasado también ha llegado a tener connotaciones de triunfo, por ejemplo el derrocamiento de una estatua de un líder caído  . Estos símbolos desaparecen, pero ¿realmente desaparece lo que representa?.

Dicen que el tiempo todo lo cura, pero realmente ¿es posible olvidar? Desde mi punto de vista eso resulta algo inalcanzable.

El hecho de destruir el pasado, sí que tiene consecuencias en nuestro presente, ya que es un ataque a la identidad. La destrucción solo conduce a más destrucción.  Alguno puede pensar que recordar los hechos más macabros o impactantes de la historia es una recreación del dolor, algo totalmente negativo, pero se olvida de que la mirada que hacen (o que deben hacer los historiadores) viene acompañado de la perspectiva, una variante que conlleva una reflexión y que llega a aportar un aprendizaje.

Un intento de detectar errores, para evitarlos en un futuro, a pesar de que muchas veces se sigue entrando en un bucle donde se siguen repitiendo.

Dicho esto, dejado la puerta a reflexionar, haré  hincapié en la importancia que tiene el hecho de RECORDAR. Por lo que colocaré la imagen de

Éste escriba egipcio (que está en el Museo del Louvre), que representaría a un artífice de una memoria que en cierta manera pervive.

PD: Espero que os haya gustado la entrada y espero que comentéis, expongáis vuestras ideas sobre el tema, debatáis…

Anuncios

3 comentarios en ““La destrucción de nuestro pasado, es la destrucción de nuestro presente y la destrucción de nuestro futuro”

  1. No haces, efectivamente, ningún ataque al islamismo. Aunque a mí me produce rechazo en cuanto movimiento sociorreligioso y político, siempre he pensado que la “democracia occidental” tampoco ha dejado mucho camino que fuera conducirlos al radicalismo por dos vías: la defensa de las dictaduras más corruptas en los países del entorno y la defensa a ultranza de las injusticias cometidas por su gran aliado en la zona. Y aunque se ha hecho en nombre de la Democracia, solo ha habido la defensa de los intereses de cuatro o cinco países por un lado, y de otro en tiempos pasados de la Guerra fría. Hecha esta reflexión, queda la otra, la del expolio y la destrucción del arte como consecuencia de la barbarie en estos lugares. Y me ha llevado a recordar la indignación que durante la guerra de los Balcanes manifestaba un español de la Unesco cuyo nombre no recuerdo. Concretamente, se refería aun grupo alemán que había hecho un importante esfuerzo económico para salvar osos en Croacia, mientras la gente moría salvajemente asesinada a su alrededor. Creo que se entiende que esto hablando de un conflicto moral ¿Qué debemos salvar primero? Si la humanidad, sea la muestra o país que tomemos que sea, perece ¿Qué permanece? ¿Quizá los esplendores de Egipto podrían estar en un museo USA como los frisos del Partenón están en el Museo Británico. No sé si se aprecia a dónde quiero llegar. Si se destruyen los egipcios, su arte solo será un recuerdo para contemplación de exquisitos. Por lo tanto no merece la pena llorar por la desaparición del arte mientras caigan a millares. Al final, hay que recordar que no preguntas por quién doblan las campanas, lo hacen siempre por nosotros. Esperemos que se salve Egipto; es la única manera de que se salve su arte.

    Me gusta

    • Estoy de acuerdo contigo en muchos aspectos de los que haces mención: la democracia no deja de ser algo utópico, y su resultado siempre ha sido más injusto que justo. Y que en buena medida ha favorecido a intereses de solo unos pocos países. De todas formas no sería el único elemento a tener en cuenta, ya que aprovechan un conflicto interno para meter la “patita” (pero no es algo nuevo).
      También es cierto que el fanatismo que mueve parte del mundo islámico no es nada bueno (y es algo que yo sería incapaz de defender). Pero tampoco soy una persona a la que le guste generalizar, ya que fanáticos hay en todos lados y de todos los colores.
      No era mi pretensión introducir el debate entre que está primero moralmente (la humanidad o el patrimonio). Está claro que lo prioritario tiene que ser el establecimiento de la paz ( y el primer paso es que cesen las muertes), yo veo un presente negro y un futuro no mucho mejor. Lo peor que puede pasarle a un país es estar dividido y que estalle el conflicto.
      Algo que no excluye mi interés por que se conserve el mayor patrimonio posible.

      PD: Gracias por comentar y visitar el blog.

      Me gusta

  2. Por suerte o por desgracia, en la actualidad hay multitud de países que están destruyendo su patrimonio (sea histórico, sea artístico o sea de otro tipo) y son países que no se mueven por la pasión ciega de la fe, sino por intereses económicos. Sólo hay que mirar la gestión vergonzosa del basto patrimonio romano en Italia, o el poco provecho que se saca de muchos sitio emblemáticos de multitud de ciudades con historia, las cuales ofrecen muchas posibilidades (y no digo sólo económicas). Sobre cuestiones tan fanganosas como el islam no me meto, pero pienso que el islam está reproduciendo en estos días cosas que la civilización occidental (y no tan occidental), a instancias del cristianismo, ya experimentó y sigue experimentando en nuestros días.

    PD: Bien Pablo, ¡bien! Esta entrada ha molado xD

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s