LA HISTORIA EN EL SIGLO XXI: UTILIZANDO LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

Entrados ya en el siglo XXI, en la era que ya se denomina “la era de la información”, cuando ya hemos comprobado la dependencia del ser humano con las nuevas tecnologías. Véase, ya nadie en el mundo occidental (salvo pequeñas excepciones, por mano de algún rebelde) puede salir de casa sin un móvil con conexión a Internet, o sin un portátil con el que poder trabajar en cualquier parte.

Se trata de un tema bastante amplio, que puede llegar a ser absorbente, y que pretendo ir desarrollando poco a poco. Es decir, esta entrada va a ser una pequeña introducción, exponiendo una serie de direcciones que pretendo seguir.

Desde el punto de vista que represento, considero que las nuevas tecnologías se han constituido como una herramienta de hoy día para el que quiere investigar, trabajar o aprender en historia, arte, y otros ámbitos relacionados con el patrimonio y la cultura. A veces lo abundante se convierte en algo negativo, si se desconoce el entorno, como si tuviéramos una gran caja fuerte, llena de tesoros, pero de la cual no conocemos la combinación para poder abrirla. Lo que lanzamos la primera pregunta: ¿DE QUÉ MANERA PODEMOS OPTIMIZAR EL USO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS?

Cada día muchos se van interesando por aprender los diferentes usos de las TICs, aunque no sin presentarse una serie de inconvenientes, muchos basados en el desconocimiento o el poco conocimiento de estos entornos, aunque realmente podemos resultar útiles con nuestra formación. ¿CUÁL PUEDE SER NUESTRA UTILIDAD? Una de las cosas que aprendes en la licenciatura en historia es el desarrollo de ser una capacidad de ENLACE, la destreza de saber dónde encontrar la información, más que retener en la memoria una cantidad incalculable de fechas y personajes. La consideración de la ciencia histórica como interdisciplinar. Este “poder” puede ser útil para poder catalogar todo aquello que se expone en la red vinculado a lo nuestro. Un papel que intentaremos ir definiendo con nuestras indagaciones.

No debemos olvidar que como cualquier profesional, el historiador hace uso de una metodología, una forma de trabajar que tiene una parte invariable (unos pasos que buscan siempre conseguir un rigor científico), y otra parte más flexible, algo que depende del individuo (aunque siempre dando una apariencia de uniformidad. A la hora de integrar las nuevas tecnologías, sí que debemos tener en cuenta las diferentes fases. A simple vista hay dos claves: la fase de investigación y recogida de datos, y la última, la difusión.

No podemos negar que las nuevas tecnologías son las causantes de un cambio, cuyo ritmo se ha ido acelerando: mientras que se van multiplicando los diferentes soportes tecnológicos (e-readers, ordenadores, tablets, Smartphone), la información a la cual podemos acceder se eleva a una enésima potencia.

Observamos cómo hay una OPORTUNIDAD para poder desarrollar de una forma más fácil esas fases, por ejemplo la posibilidad de difusión, tanto de forma individual como de forma colectiva.

Existe una NECESIDAD de reflexión, y de ESTABLECER UNAS ESTRATEGIAS con las que poder trabajar. Desde aquí intentaremos introducirnos y exponer estos temas, recogiendo las ideas que ya van navegando en la red, y también ir generando y aportando las que nuestra mente permita.

 

Espero que os hayan gustado estas primeras reflexiones, y estaré encantado de leer las críticas tanto positivas como negativas, y valorar cualquier sugerencia.

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