Hablemos de Augusto (III): La herencia de Julio César.

En el origen del Imperio Romano, la creación del poder unipersonal que consolidó Octavio no hubiera sido posible sin la figura de su tio Julio César, que es el hombre que define en su persona todo el imperialismo romano. El legado que deja tras su muerte es recogido por Octavio, que es quien culmina (de una forma magistral) el origen y la creación de un estado imperial. A pesar de que esta serie está dedicada a la vida de Augusto, dedicaremos unas líneas a hablar de la vida de Julio César, aprovechando que hoy, día 15 de Marzo, es el aniversario de su muerte.

Representación del asesinato del César en el Senado. (Karl Theodor von Piloty, 1865

 Recordemos de forma breve a este archiconocido patricio de la familia Iulia, cuyo origen se relaciona con Julo, hijo del héroe troyano Eneas, quien acabó en la península Itálica. Su destacada carrera política (cursus honorum), y el desempeño de las más altas magistraturas, le hicieron uno de los hombres más poderosos del estado romano, y que desarrolló una lucha por apoderarse de su control. Formó un triunvirato con Craso y Pompeyo, siendo este último el máximo adversario político, al que tuvo que derrotar (tanto a él como sus seguidores).  Un gran general que expandió el control territorial romano en lugares como la Galia.

El recelo de aquellos que tradicionalmente habían detentado el poder, los que conformaron una conjura para eliminarlo de la faz de la tierra. Fue en los Idus de Marzo del 44 aC, cuando se produjo el desenlace de tal complot (en el que participó Marco Junio Bruto). A pesar de  ello, los partidarios de César, consiguieron no solo hacerse con el poder, sino que además continuar su obra. Octavio junto a Marco Antonio y M. Emilio Lépido, conformaron el segundo triunvirato (tres hombres a la cabeza del estado romano).

Lo que nos interesa tratar con un poco más de detalles fue la relación entre Julio César y su sobrino. Ya desde que Octavio era muy joven había recibido el favor de su tío abuelo, considerándolo como si fuera su hijo, y del que promovió de forma interesada su formación militar, implicándolo en algunos frentes en la expansión romana para que adquiriese experiencia, incluso se lo llevó consigo a Hispania. Según nos cuentan las fuentes, J. César, ya observó en el la templanza y la frialdad de su comportamiento, y algunas biografías realizadas a posteriori, lo denominan como un hombre de hielo. Un carácter que podemos considerar fundamental para continuar la obra de César, un factor importante para convertirlo en su favorito. La adopción propiamente dicha, pasándose a llamar Caius Iulius Cesar Octavianus, convertido en el heredero de su fortuna.

La acentuación del poder de César, fue acompañado también por un frente anticesariano. En el 44 a.C, en los Idus de Marzo, se produjo el famoso episodio del asesinato por (bruto). Octaviano se encontraba en la zona de Iliria cuando recibió la noticia, y

Escultura de Julio César, (Coustou 1696)

rápidamente preparó su regreso, con cierta cautela por temor a los enemigos de César.  Enemigos a los que tendrá que hacer frente como seguidor de César, pero también los otros partidarios de César (ya mencionados antes), destacando a  Marco Antonio y quese convertirá en sus futuras amenazas para conseguir el poder unipersonal y crear el imperio. (El enfrentamiento entre Octavio y Marco Antonio merece otra entrada en esta serie).

Acabo así este resumen sobre el inicio del germen del Imperio.

Debemos entender el devenir de la historia romana como una convivencia entre la defensa de las costumbres, del mos, y las cosas nuevas, res novae. Julio César y Augusto conforman (desde mi punto de vista) dos figuras complementarias. Si Julio César representa la ruptura, la cosa nueva, también el expansionismo territorial, Augusto será el que afiance el triunfo de su tío Abuelo, es quien transforma el “Imperio en costumbre”, el que quiere “pacificar” el territorio conquistado. La proyección de estas dos figuras se irán prolongando en los emperadores posteriores (sobre todo en los del Alto Imperio.

PD: Dejámos a César por el momento, aunque su recuerdo volverá a aparecer en posteriores entradas.

Via| Spinosa, A., Augusto il grande baro, Mondadori, Milan, 1998

Imagen| Muerte Julio César  Retrato

En PaullusHistoricus | Hablemos de Augusto (I), Hablemos de Augusto (II)

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2 comentarios en “Hablemos de Augusto (III): La herencia de Julio César.

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