Santa Helena, la mujer romana y las peregrinaciones en el cristianismo primitivo

En el siglo I, en la provincia romana de Judea, se originó una de las religiones más importantes de la historia, el Cristianismo, la existencia de un único dios y la esperanza de la resurrección después de la muerte, siguiendo las palabras de Jesucristo (el Mesías). En su inicio todos los fieles (sin distinción) estaban destinados a esto último, algo que permitió una difusión a todas las capas sociales de buena parte del Imperio Romano. Hoy hablaremos de un sector en concreto, mujeres pertenecientes a la aristocracia romana, que eligieron procesar la fe cristiana, destinando sus riquezas a ayudar a los necesitados y a practicar peregrinaciones a los lugares sagrados (entre otras cosas). ¿Quiénes eran estas mujeres? ¿Qué papel tuvieron en la difusión del cristianismo? ¿Se les ha reconocido esa labor? 

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Santa Helena portando la Vera Cruz.

Para empezar, debemos nombrar a Santa Helena, que era ni más ni menos la madre del emperador Constantino (que nació en una familia acomodada y senatorial, vinculada con la familia imperial. Fue considerada como  una de las personas que más influyó para la aceptación del cristianismo en el Imperio Romano (recordemos el edicto de tolerancia de Milán, en el 313), donde se aceptaba el cristianismo, y religión a la cual se acaba convirtiendo. Su madre no solo se hizo cristiana, sino que llevó a cabo una importante difusión. Marchó en peregrinación hacia Tierra Santa para visitar los escenarios de la vida de Jesucristo, y hacerse acopio de los objetos  asociados a la vida de Cristo, las reliquias. Por ejemplo la Vera Cruz, la cruz que se creía que habían usado para ejecutarlo. Estas reliquias serían trasladadas a Roma, ciudad encaminada a ser otro centro importante del cristianismo (a partir del 313). Además en Tierra Santa ordenó la construcción de nuevos templos cristianos.

Santa Helena se convirtió en un ejemplo a seguir para otras mujeres de la alta sociedad romana (algunos casos de territorio hispano), que decidieron utilizar sus fortunas para la difusión del cristianismo y para viajar en peregrinación a Tierra Santa. Cabe decir que la mayoría eran viudas que habían heredado grandes fortunas, y habían conseguido administrarla de forma autónoma. Este sector había conseguido cierta emancipación respecto al hombre, ya que a pesar de estar bajo la tutela de un hombre (ya fuera el cónyuge u otra persona), adquirieron mayor capacidad de decisión, incluso llegado al caso podían cambiar de tutor si no les convenía, o pedir el divorcio (algo que había sido exclusivo de los hombres). Una libertad que fue criticada por algunos autores contemporáneos que defendía la tradición, y por lo tanto la superioridad del género masculino sobre todo en la estructura familiar.

Fueron mujeres que decidieron abrazar la religión cristiana por cuenta propia. Y que deciden viajar a estos lugares lejanos (otro destino fue Alejandría, siguiendo a los ascetas que vivían en el desierto). Muchas de ellas al tener los medios, se hacían acompañar por un séquito para garantizarse una protección, no obstante hay fuentes que recogen algunas historias de mujeres viajando solas hacia tales lugares realizando largos viajes en peregrinación.

Conocemos algunos nombres del siglo IV algunas de origen hispano, como Melania Senior, perteneciente a una importante familia hispanoromana, o Melania la joven, descendiente de la anterior nacida en Roma que había abrazado el cristianismo (Siglo V), y había destinado gran parte de su fortuna a ayudar a los más necesitados y a realizar otras labores en Tierra Santa.

Representación de Melania la Joven.

Representación de Melania la Joven.

Otras mujeres como  Aelia Flavia Flacila, esposa del emperador Teodosio junto a un grupo de mujeres hispanas y del sur de la Galia, se estableció en la capital oriental del Imperio Romano, Constantinopla, mujeres que eran cristianas (por lo que se deduce éxito destacado en este sector social senatorial).

A modo de conclusión, este papel destacado de la mujer en los primeros siglos del cristianismo, fue mermando y poco reconocido. Aun así debemos admitir que fue clave en su difusión en buena parte de la sociedad romana, participación de las que solo hemos visto una parte, ya que han quedado exentas de un reconocimiento que no ha sido dado por el seno de la Iglesia. No obstante, si que nos interesa analizar el papel que ha desarrollado históricamente este colectivo y ciertamente olvidado por la historiografía (hasta hace relativamente poco).

Origen: Santa Helena, la mujer romana y las peregrinaciones en el cristianismo primitivo

Os comparto una entrada que publiqué en QueAprendemosHoy

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